¿Porque comemos Pan Dulce en Navidad ?

De origen religioso y mítico, el pan dulce no falta en la mesa de los argentinos en época de fiestas. Cuáles son los orígenes de esta tradición

Todos los años -después de la clásica cena navideña- entran en escena los dulces de siempre que, tanto grandes como chicos, esperan. Si bien los dulces de las fiestas variaron en los últimos tiempos hay algo que todavía está presente y se comparte casi sin excepción en todas las mesas para Navidad: el pan dulce. 

Sucede que, este tradicional pan se degustó en todos los tiempos, aunque con diferentes formas, agregado de frutas secas, especies o, para los más innovadores, hasta relleno de chocolate. Sea como sea, el pan dulce se supo instaurar como símbolo de una costumbre con condimento religioso, el hecho de compartir el pan.

Si bien el origen es un poco incierto hay algunas historias que se han popularizado. Así como se diferencian las historias, también las recetas. Si bien el pan dulce de Génova o de Milán fue el primero y más tradicional, el veneciano fue su más grande competidor. El original tiene una masa más firme, enriquecida por frutas y especias pero el veneciano es un bizcocho levado, de masa muy ligera y no lleva frutas, sólo está espolvoreado con azúcar impalpable.

El pan dulce de Milán es un tipo de pan dulce con una masa muy elaborada, hecha con abundantes huevos, perfumada con cedrón abrillantado, pasas sultanas, cáscara de naranja, decorado con almendras tostadas y azúcar granulada. Su forma es más alta que la del pan genovés y su coloración más clara y rubia.

Aunque la verdadera historia del pan dulce no se conoce con exactitud, esta delicia navideña comenzó a extenderse notablemente, hasta convertirse en el postre típico de la Navidad. Cercanos a las fiestas y a los festejos propios del año nuevo, el pan dulce invita a ser disfrutado en familia.

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